La expedición En Ruta Solidaria regresa a Murcia después de quince días repartiendo alimentos y material sanitario y educativo en los barrios más pobres de Mauritania.
Regresan a Murcia exhaustos, después de quince días de kilómetros y kilómetros en pleno desierto, a cuarenta grados, y sin parar un segundo; pero con el corazón «lleno hasta decir basta». Los 26 componentes de la expedición En Ruta Solidaria ya están de vuelta a Murcia, con la misión de repartir 30 toneladas de alimentos y material sanitario y educativo cumplida con creces.
La caravana humanitaria, impulsada hace ya cuatro años por Miguel Puertas, piloto instructor y miembro de la Patrulla Acrobática Águila, ha atendido a decenas de niños en el dispensario de salud del barrio de Bouhdila de Nouakchott, uno de los más pobres de la capital mauritana, donde el sanitario del grupo, José Enrique Prada, ha administrado vacunas contra la poliomelitis, la hepatitis y la tuberculosis. «Las condiciones allí -explica aún impresionado por la experiencia- son extremas, pero no se les borra la sonrisa de la cara. Es alucinante, nunca piden nada, sólo quieren darte la mano para agradecerte lo que les das», cuenta este joven enfermero, que ha viajado con su hermano, agente de la Guardia Civil.
La caravana, compuesta por 26 voluntarios, ha repartido alimentos, material sanitario para los dispensarios y hospitales, y útiles escolares, como sillas, pupitres, ceras, pizarras... «Son las herramientas de su futuro, con ellas se surte el colegio del barrio, su única salida».
La caravana del próximo año ya está en marcha. Los miembros de la expedición han comenzado a recoger material y a buscar patrocinadores. Entre otros proyectos, tienen previsto un convenio con el hospital de Los Arcos, que les entregará todo el material sobrante del antiguo hospital. «Allí estaremos el año que viene para repartirlo, esto crea adeptos y no fallaremos», garantiza José Andrés Prada, feliz por ser parte de un equipo «que da, pero recibe mucho. Es recíproco, regresamos a casa llenos».
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